La cara desencajada…

…así se me quedó en octubre del año pasado cuando vi mi regalo de cumpleaños. Ya han pasado unos cuantos meses, pero es algo que, aunque tarde, no podía pasar por alto. Y es que para los 30 me habían reservado un regalo muuuuy especial:

¿Pero qué se esconde detrás de esos globos?

¡Sorpresaaaaaaa!

Sí, tal y como lo veis, se trataba de un mismísimo escáner A3 (también es impresora, aunque de momento no lo utilizo para esa función). Esto es algo por lo que llevaba suspirando desde hacía años. Resumiendo, que mis amigos están locos y tengo razón cuando digo que los quiero un montón. ¡Ya no he tenido que volver a la copistería desde entonces!

Y por supuesto, un regalazo así había que estrenarlo. Podría haberme puesto a escanear dibujos antiguos, pero no, esto se merecía algo nuevo, algo rapidito, sin muchas pretensiones, pero efectivo, que tenía mucho material y ya iba siendo hora de ir gastándolo de una vez. Por ejemplo, tengo ese bloc, precioso, de papel de colores. En realidad es para pastel, pero yo no sé usar pasteles aún y los lápices de colores se deslizan de maravilla por él. Tiene hojas en naranja, amarillo, gris, y las hojas del principio son de color azul.

Ah, el azul… me encanta el azul. Es frío, distante, pero tan bello a la vez. Sí, el azul iría perfecto; me puse manos a la obra, y en unas tres horitas ya tenía el resultado.

¡Ya está!

¡Qué ilusión! ¡Cabe perfectamente!

Y por supuesto, ya sólo faltaba lo más importante. Por fin, estrenar mi flamante regalo. Aquí está, el dibujo escaneado en todo su esplendor:

Fría belleza…

Y qué feliz que estoy con mi escáner desde entonces…

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