Ojos azules

 

 

 

– Hey-. Murmuré, intentando atraer su atención.

Ella no levantaba la vista y seguía concentrada en su lectura.

– Me gustaría sumergirme en el mar de tus ojos azules-.

Sonrió con displicencia, cerró el libro y dio media vuelta, probablemente hacia otro lugar en el que nadie se atreviese a molestarla. Seguía sin alzar la vista.

Nunca llegué a saber si había acertado el color de sus ojos.