I’d like to be under the sea…

Comienza el verano, con el que no me llevo muy bien, y a mí me gustaría pasármelo durmiendo hasta que empiece el otoño, porque no soporto el calor, pero no me queda otra. Así que será mejor ser positiva y sumergirme, aunque sólo sea mentalmente, debajo del agua por un ratillo. Seguro que así se me refrescan las ideas y encaro esta estación, tan temida por mí, con un poco de optimismo, que siempre viene bien. Además, tengo demasiadas cosas por hacer este verano, así que o me lo tomo con optimismo o me hundo, esta vez metafóricamente hablando.

Como ya he dicho antes, lo de hundirse no está mal si le quitamos el sentido metafórico. Si pudiera convertirme en sirena durante tres meses al año, al menos estaría fresquita…

La cara desencajada…

…así se me quedó en octubre del año pasado cuando vi mi regalo de cumpleaños. Ya han pasado unos cuantos meses, pero es algo que, aunque tarde, no podía pasar por alto. Y es que para los 30 me habían reservado un regalo muuuuy especial:

¿Pero qué se esconde detrás de esos globos?

¡Sorpresaaaaaaa!

Sí, tal y como lo veis, se trataba de un mismísimo escáner A3 (también es impresora, aunque de momento no lo utilizo para esa función). Esto es algo por lo que llevaba suspirando desde hacía años. Resumiendo, que mis amigos están locos y tengo razón cuando digo que los quiero un montón. ¡Ya no he tenido que volver a la copistería desde entonces!

Y por supuesto, un regalazo así había que estrenarlo. Podría haberme puesto a escanear dibujos antiguos, pero no, esto se merecía algo nuevo, algo rapidito, sin muchas pretensiones, pero efectivo, que tenía mucho material y ya iba siendo hora de ir gastándolo de una vez. Por ejemplo, tengo ese bloc, precioso, de papel de colores. En realidad es para pastel, pero yo no sé usar pasteles aún y los lápices de colores se deslizan de maravilla por él. Tiene hojas en naranja, amarillo, gris, y las hojas del principio son de color azul.

Ah, el azul… me encanta el azul. Es frío, distante, pero tan bello a la vez. Sí, el azul iría perfecto; me puse manos a la obra, y en unas tres horitas ya tenía el resultado.

¡Ya está!

¡Qué ilusión! ¡Cabe perfectamente!

Y por supuesto, ya sólo faltaba lo más importante. Por fin, estrenar mi flamante regalo. Aquí está, el dibujo escaneado en todo su esplendor:

Fría belleza…

Y qué feliz que estoy con mi escáner desde entonces…

Cuéntame un cuento (I)

Recuerdo que lo pensé alguna vez, la idea se me pasó fugazmente por la cabeza. Debía tener unos 13 años. Pensé: “a lo mejor de mayor podría hacer los dibujos de los cuentos y los libros infantiles, como los que tengo en casa”.

La idea, como ya he dicho, fue fugaz y pronto la deseché, supongo que porque veia que yo no daba para más y me centré en los estudios y otras cosas, para buscarme la vida por otro camino. Lo cierto es que yo siempre he visto el dibujo y la pintura como un hobby, y nunca pensé seriamente en ser profesional. En cierto modo, sigo pensando de esa manera. No sé si es un pensamiento autoimpuesto porque nunca llegué a desarrollar esa faceta o simplemente porque prefiero dibujar lo que a mí me gusta y no lo que otros me pidan, o por simple cobardía, ya que desde luego no tengo el nivel suficiente para ello, porque nunca lo estudié ni me lo tomé en serio por aquel entonces.

Pero da igual, el caso es que durante un breve lapso de tiempo lo pensé, y es algo que siempre he recordado. Así que el año pasado decidí desquitarme y hacer una serie de ilustraciones de cuentos infantiles de toda la vida. Estos son los dos primeros:

Rapunzel, del cuento de los hermanos Grimm, atrapada en su torre.

Materiales: lápiz, tinta y lápices de colores sobre papel de color amarillo anaranjado.

La Bella y la Bestia. Hay muchas versiones de esta historia, pero esta ilustración en particular está basada en la de Madame Leprince de Beaumont, que es la que recuerdo haber leído cuando era una niña.

Materiales: Boceto a lápiz. Rotulado con tinta negra y lápices de colores sobre papel de color morado. Utilicé tinta blanca para hacer resaltar las rosas blancas, entre otras cosas.

Tengo más en el horno por salir, pero como siempre, están aún en mi cabeza o sin terminar.

El otoño ya está aquí

Aunque el otoño empiece oficialmente el 23 de septiembre, este año, en la práctica, se ha hecho de rogar, porque realmente hasta hace muy poquito no han llegado el frío y la lluvia.

Y por extraño que pueda parecer, el otoño es mi estación favorita… en verano hace demasiado calor y en invierno demasiado frío, y la primavera me gusta pero mi tendencia a tener alergia le quita algunos puntos. Además, le veo un romanticismo y un qué se yo a la lluvia, las hojas cayendo, esos colores marrones y ocres…

Por otra parte, es la estación de mi cumpleaños y soy de las que opinan que el año nuevo empieza en septiembre, porque el otoño trae, en muchos casos, una nueva etapa.

Así que, por todo esto y más, ¡os deseo un feliz otoño a todos! (aunque ya lo llevemos algo avanzadito)