Ojos azules

 

 

 

– Hey-. Murmuré, intentando atraer su atención.

Ella no levantaba la vista y seguía concentrada en su lectura.

– Me gustaría sumergirme en el mar de tus ojos azules-.

Sonrió con displicencia, cerró el libro y dio media vuelta, probablemente hacia otro lugar en el que nadie se atreviese a molestarla. Seguía sin alzar la vista.

Nunca llegué a saber si había acertado el color de sus ojos.

 

 

 

 

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Una pequeña mariquita roja

Dedicado a todos aquellos que siguen maravillándose con las pequeñas cosas, y no dejan de sorprenderse por cada detalle de la vida. A todos los que seguimos viendo el mundo con los ojos de un niño que aún se fascina con lo que ve y siempre tiene algo por descubrir.

¡Lápices y un toque de rojo!