Cuéntame un cuento (I)

Recuerdo que lo pensé alguna vez, la idea se me pasó fugazmente por la cabeza. Debía tener unos 13 años. Pensé: “a lo mejor de mayor podría hacer los dibujos de los cuentos y los libros infantiles, como los que tengo en casa”.

La idea, como ya he dicho, fue fugaz y pronto la deseché, supongo que porque veia que yo no daba para más y me centré en los estudios y otras cosas, para buscarme la vida por otro camino. Lo cierto es que yo siempre he visto el dibujo y la pintura como un hobby, y nunca pensé seriamente en ser profesional. En cierto modo, sigo pensando de esa manera. No sé si es un pensamiento autoimpuesto porque nunca llegué a desarrollar esa faceta o simplemente porque prefiero dibujar lo que a mí me gusta y no lo que otros me pidan, o por simple cobardía, ya que desde luego no tengo el nivel suficiente para ello, porque nunca lo estudié ni me lo tomé en serio por aquel entonces.

Pero da igual, el caso es que durante un breve lapso de tiempo lo pensé, y es algo que siempre he recordado. Así que el año pasado decidí desquitarme y hacer una serie de ilustraciones de cuentos infantiles de toda la vida. Estos son los dos primeros:

Rapunzel, del cuento de los hermanos Grimm, atrapada en su torre.

Materiales: lápiz, tinta y lápices de colores sobre papel de color amarillo anaranjado.

La Bella y la Bestia. Hay muchas versiones de esta historia, pero esta ilustración en particular está basada en la de Madame Leprince de Beaumont, que es la que recuerdo haber leído cuando era una niña.

Materiales: Boceto a lápiz. Rotulado con tinta negra y lápices de colores sobre papel de color morado. Utilicé tinta blanca para hacer resaltar las rosas blancas, entre otras cosas.

Tengo más en el horno por salir, pero como siempre, están aún en mi cabeza o sin terminar.