Ojos azules

 

 

 

– Hey-. Murmuré, intentando atraer su atención.

Ella no levantaba la vista y seguía concentrada en su lectura.

– Me gustaría sumergirme en el mar de tus ojos azules-.

Sonrió con displicencia, cerró el libro y dio media vuelta, probablemente hacia otro lugar en el que nadie se atreviese a molestarla. Seguía sin alzar la vista.

Nunca llegué a saber si había acertado el color de sus ojos.

 

 

 

 

¿De qué están hechos los sueños?

Los sueños son extrañas criaturas. Se meten en nuestra cabeza, la ocupan y no se van de allí por mucho que intentemos desalojarlos. Como mucho, se quedan dormidos hasta que un día despiertan y te imploran que les escuches. Que lo hagamos o no, eso ya es cosa nuestra, pero no vamos a librarnos de ellos tan fácilmente.

Algunos sueños están hechos de ideales, otros de palabras, otros de imágenes, otros de telas, de objetos, otros llevan la marca de la sonrisa o la mirada de una persona, y otros puede que lleven un billete de avión incorporado. Hay tantos sueños como personas, y a veces ni siquiera uno mismo sabe distinguirlos.

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Sea cual sea tu sueño, o tus sueños, si es que tienes varios, no olvides apuntarlos cuando los encuentres. Los sueños no siempre se cumplen, pero son lo único que esta perra vida no nos puede quitar. Pase lo que pase, procura no olvidarlos. Nunca se sabe si llegará el momento de perseguirlos o de, si la persecución resulta infructuosa, encontrar un nuevo sueño por el camino.

Ebullición

Los que me conocéis ya sabéis que en realidad soy traductora, y que mi web y blog profesional es esta. Sin embargo, lo confieso: normalmente me apetece mucho más actualizar este, mi blog artístico y personal, que el profesional. Es más íntimo y ecléctico y, si algo soy, es ecléctica, no lo pongo en duda.

Me pregunto por qué, a veces, pasamos por estados de ebullición que nos inundan la mente. En mi caso, estos se manifiestan con borbotones de imágenes que me bailan en la cabeza, a las cuales tengo que dar forma como sea. Quizá por eso siempre he sentido el impulso de dibujar.

Sin embargo, me preguntaba por qué estos estados siempre aparecen cuando más ocupada estoy, cuando menos tiempo tengo para dedicar a mis aficiones, a mi terapia personal. Pero así es: cuanto más activo está mi cerebro, más divaga y se da una vuelta por los cerros de Úbeda, o más lejos aún, acompañado de imágenes, palabras y música.

Al final he llegado a una conclusión. Hace no mucho, cuando me autoimpuse dibujar cada día por poco que fuese durante un año, me quedó claro: la imaginación no se tiene, se cultiva. Se siembra, se riega, se la libera de malas hierbas y con paciencia se recolectan los resultados. Cuanto más se ejercita la imaginación, más se tiene. Esto no solo es aplicable al dibujo, ni solo a cualquier actividad creativa, sino a la vida en general. Si la imaginación no se usa, se adormece, permanece en estado de letargo y cada vez cuesta más esfuerzo despertarla. Lo mismo sucede al contrario, cuando se utiliza, cuando se piensa y se divaga demasiado, las ideas se acumulan en la cabeza y si no se liberan poco a poco la concentración es tal que pueden estallar.

Hace unos meses que no paro, que me meto cada vez en más fregados y proyectos relacionados con mi profesión, que voy de aquí para allá como una loca, queriendo hacer de todo a la vez. Y si no me relajo me puede dar un síncope de padre y muy señor mío, lo sé de buena tinta porque ya me pasó una vez y en aquel momento no conté con el arte para ayudarme a capear el temporal. Ahora que es mi aliado ya estoy notando la presión en la cabeza, las imágenes que desean salir a borbotones, y si no las libero van a estallar un día de estos.

Fijaos si bullo que hasta me ha dado por escribir un minicuento, a mí, que la idea de practicar la escritura creativa me paralizaba. Hasta de eso soy capaz ahora, así que creo que un simple dibujo de vez en cuando no va a ser suficiente. Mi mente está en ebullición y necesita de proyectos más ambiciosos, aunque sean personales y no profesionales.

El primer paso ha sido tomar la decisión de intentar tomarme mis actividades profesionales con calma. Ahí es donde entra el segundo paso. Esto es lo que voy a hacer con ese pequeño texto que he escrito y que, por el momento, permanecerá en secreto:

Este cuaderno se va a convertir en un libro ilustrado a mano. ¡Señor, dame tiempo!

Es una locura, y podría llevarme mucho tiempo. Pero la tengo en la cabeza y tengo que darle forma, antes de que estalle y se disperse. El arte es terapéutico, y necesito un poco de terapia para calmar mi mente y afrontar mis retos personales y mi futuro, para el que tengo muchos planes. Demasiado pensar puede ser contraproducente en medio de esta vorágine. Cuando dibujo no pienso, simplemente dibujo, y hay momentos en los que, simplemente, necesito dejar de pensar.

Veremos qué resulta de todo esto…

Herbst

Un año más las hojas empiezan a caer. Comienza mi estación favorita del año y, un año más, siento la tentación de lanzarme a por mis lápices de colores y dedicarle un dibujillo.

No hay otoño sin hojas que caigan, así que, mientras dibujaba, se me vino a la cabeza el poema que Rilke le dedicó a esta estación:

Y para terminar de rematar la faena, he desempolvado un poco mi alemán para añadir mi versión de la traducción de este poema:

Las hojas caen, caen desde lejos,
como mustias en los lejanos jardines del cielo;
caen con un ademán de negación.

Y en las noches cae la pesada tierra
fuera de todas las estrellas en la soledad.

Todos caemos. Esta mano cae.
Y mira a los demás: la caída está en todos.

Sin embargo hay uno que recoge estas caídas
con infinita ternura entre sus manos.

¡Feliz otoño a todos!

Don’t fear the Reaper

La muerte es parte de la vida, tan cierto como que acaba con ella, y precisamente por eso a su alrededor giran todo tipo de inquietudes, creencias, rituales, supersticiones y símbolos que nos recuerdan que siempre está ahí, y que es una de las pocas cosas de las que no nos vamos a librar.

Como ocurre con los conceptos abstractos que sin embargo tienen enorme peso en nuestras vidas, todas las culturas han intentado dotar de una personalidad a la muerte, como si ésta fuese un ser con el que te puedes encontrar y conversar, muy propio de los seres humanos, que nos creemos el centro del universo y por ello nos cuesta aceptar nuestra mortalidad. ¿Quizás por eso la representación de la muerte, el esquelético segador que nos acecha con su guadaña, es tan oscura, sombría y aterradora?

En realidad el origen de esta imagen está en un hecho muy concreto del siglo XIV: la epidemia de peste negra que asoló Europa, matando a 25 millones de personas. La enfermedad convirtió a la muerte en algo tangible, que se podía ver, oler y tocar, y no era nada agradable. Fue entonces cuando los autores y artistas de la época comenzaron a representarla como una figura esquelética, a veces sosteniendo un arma, que posteriormente se convertiría en una guadaña, con la que “segaba” las vidas de las personas. A veces, una muchacha joven aparecía junto a esta figura, recordando el vínculo existente entre la vida y la muerte. Ningún objeto ni característica del segador es casual. Todo tiene su significado: el esqueleto representa la descomposición de la carne; el manto negro, el luto, la oscuridad y lo desconocido; la guadaña es el instrumento con el que siega las almas que cosecha para llevarlas al más allá; y el reloj de arena que sostiene nos recuerda que tenemos los día contados, que todo tiene un final.

En otras culturas, pasadas y presentes, la muerte se personifica de otra manera, en unas es aterradora y monstruosa, en otras atractiva y agradable a la vista. Quizás sería mejor esto último, y que una cara bonita nos acompañara en nuestro último viaje. En nuestra sociedad, sin embargo, esta imagen del esquelético segador ha perdurado hasta nuestros días, trayendo consigo sus supersticiones, su pesimismo y el miedo a la muerte que hoy en día nos sigue acechando, y dudo que se nos vaya de la cabeza tan fácilmente. Al fin y al cabo es una herencia que nos viene de lejos.

Death and the Maiden… or Death is the Maiden?

Para saber más podéis leer:

http://en.wikipedia.org/wiki/Death_(personification)

http://science.howstuffworks.com/science-vs-myth/strange-creatures/grim-reaper.htm